Conocí a Oakley Hall, gracias a la sabia recomendación de un librero. "Es mucho más que una novela sobre el Oeste" me advirtió acerca de "Warlock". Y lo cierto es que se convirtió en uno de esos libros a los que uno vuelve más de una vez, que relees y disfrutas como si fuera la primera. Fabulosas historias con transfondo moral. Hall escribió varias novelas de éxito, ambientadas muchas de ellas en el Lejano Oeste. Pero"Warlock", fue sin duda su joya más preciada, y la primera de sus novelas editada en España, hará ya un par de años. En ella, un pistolero es contratado por una asociación de ciudadanos, hartos de que la violencia y la muerte, inunde las calles de la ciudad, cuyo nombre da título al libro. A partir de ahí, se desata una tormenta de muerte y destrucción que inunda el pueblo. Las novelas de Oakley Hall ofrecen un fiel retrato de una época salvaje, en donde las diferencias se resolvían a tiros. Sus libros huelen a polvo, a whisky y a ganado. Muy bien ambientadas, y con una estructura narrativa sencilla, pero que enganchan al lector, hacia unos personajes rudos, creíbles y que se enfrentan a numerosos conflictos morales. Eso es precisamente lo que hace de Hall, un escritor mayúsculo. Algo similar me ha ocurrido tras terminar de leer "Bad Lands", la segunda novela del autor publicada a finales del año pasado por Galaxia Gutenberg. Sin la brillantez tal vez de su antecesora, "Bad Lands" es sin embargo otra magnífica prueba de que existen grandes novelas en un género tan poco usual por aquí. El nombre de la novela hace referencia a un vasto territorio de Dakota, por el cual pelean ganaderos y granjeros. Una fuerte lucha de intereses se desarrolla entre los recién llegados, ansiosos por explotar las tierras, y los que ya están instalados, que consideran que éstos infringen sus derechos. Temas como la propiedad privada o los pastos libres, discurren con detalle por las páginas de este gran libro. Otro punto fuerte en las narraciones del autor son la profundidad de sus personajes, siempre en lucha consigo mismos. Como Andrew Livingstone, el político y banquero neoyorkino que decide convertirse en ganadero tras quedar seducido por la belleza de las Bad Lands, Lord Machray, el excéntrico aristócrata escocés, tan culto, como alcohólico y mujeriego o las dos mujeres de la novela, Cora la madame del burdel o Mary Hardy, la en apariencia débil e ingenua muchacha lisiada. Pura, grande y hermosa literatura. Un auténtico descubrimiento.

