miércoles, 2 de mayo de 2012

Mas allá del realismo sucio




Breece Pancake sigue la tradición de los mejores escritores de cuentos y relatos norteamericanos. En la estela de genios como Carver, Wolff, Cheever o Hemingway, la prosa de Pancake nos sumerge en lo más profundo de la América rural. La América que le vio nacer y donde vivió hasta que se suicidó a los 26 años de edad.  Prácticamente un desconocido en España, la editorial Alpha Decay, ha tenido la brillante idea de publicar por primera vez en español, sus relatos en un solo libro que lleva el título de "Trilobites", el nombre del cuento que precisamente abre el libro. Las historias de "Trilobites" son oscuras, donde la desesperanza y en ocasiones la tristeza, lo abarca todo. Sus personajes se sienten solos, llevan una vida anodina. La naturaleza juega una baza muy importante en los doce cuentos recopilados y sus protagonistas se sienten muy arraigados a la tierra. El autor demuestra un enorme dominio de la agricultura, la minería o la mecánica, dotando a sus personajes de una riqueza extra. Gran conocedor de las clases trabajadoras, sus cuentos son densos retablos de personas solas, tristes, marginadas, abandonadas,  en busca de una nueva oportunidad, de un futuro mejor. Como el del solitario tipo que protagoniza "Una habitación para siempre", uno de sus relatos más brillantes y duros, que trabaja en un remolcador y pasa el día de Nochevieja solo en un hotel de una ciudad cualquiera. Su soledad y su desesperanza no deja indiferente. Uno de los libros del año. Abstenerse aquellos con el estómago delicado.



"Camino por la avenida pensando que la mierda siempre termina tocando fondo y que todas estas ciudades vierten su mierda al río para que sus aguas la arrastren hasta el delta. Luego pienso en la niña, sentada en el callejón, sentada en su propia escoria, y meneo la cabeza. No he caído tan bajo todavía."

domingo, 15 de abril de 2012

Una historia de violencia




Conocí a Oakley Hall, gracias a la sabia recomendación de un librero. "Es mucho más que una novela sobre el Oeste" me advirtió acerca de "Warlock". Y lo cierto es que se convirtió en uno de esos libros a los que uno vuelve más de una vez, que relees y disfrutas como si fuera la primera. Fabulosas historias con transfondo moral. Hall escribió varias novelas de éxito, ambientadas muchas de ellas en el Lejano Oeste. Pero"Warlock", fue sin duda su joya más preciada, y la primera de sus novelas editada en España, hará ya un par de años. En ella, un pistolero es contratado por una asociación de ciudadanos, hartos de que la violencia y la muerte, inunde las calles de la ciudad, cuyo nombre da título al libro. A partir de ahí, se desata una tormenta de muerte y destrucción que inunda el pueblo. Las novelas de Oakley Hall ofrecen un fiel retrato de una época salvaje, en donde las diferencias se resolvían a tiros. Sus libros huelen a polvo, a whisky y a ganado. Muy bien ambientadas, y con una estructura narrativa sencilla, pero que enganchan al lector, hacia unos personajes rudos, creíbles y que se enfrentan a numerosos conflictos morales. Eso es precisamente lo que hace de Hall, un escritor mayúsculo. Algo similar me ha ocurrido tras terminar de leer "Bad Lands", la segunda novela del autor publicada a finales del año pasado por Galaxia Gutenberg. Sin la brillantez tal vez de su antecesora, "Bad Lands" es sin embargo otra magnífica prueba de que existen grandes novelas en un género tan poco usual por aquí. El nombre de la novela hace referencia a un vasto territorio de Dakota, por el cual pelean ganaderos y granjeros. Una fuerte lucha de intereses se desarrolla entre los recién llegados, ansiosos por explotar las tierras, y los que ya están instalados, que consideran que éstos infringen sus derechos. Temas como la propiedad privada o los pastos libres, discurren con detalle por las páginas de este gran libro. Otro punto fuerte en las narraciones del autor son la profundidad de sus personajes, siempre en lucha consigo mismos. Como Andrew Livingstone, el político y banquero neoyorkino que decide convertirse en ganadero tras quedar seducido por la belleza de las Bad Lands, Lord Machray, el excéntrico aristócrata escocés, tan culto, como alcohólico y mujeriego o las dos mujeres de la novela, Cora la madame del burdel o Mary Hardy, la en apariencia débil e ingenua muchacha lisiada. Pura, grande y hermosa literatura. Un auténtico descubrimiento.

viernes, 13 de enero de 2012

Buscadores de tesoros

Hace unos años, empezaron a surgir pequeñas editoriales independientes, que transcurrido el tiempo se han consolidado en el turbulento y complicado mercado. En su mayoría se trata de pequeños sellos editoriales, en su mayoría fundadas por gente joven, en donde prima la calidad, por encima de la cantidad. Luchan por distinguirse, por ofrecer algo distinto de lo que ofertan las grandes editoriales, cada vez más preocupadas por hacer caja con el best seller de turno, de dudosa calidad literaria en la mayoría de los casos. 


Muchas veces, como en otras facetas de la vida, parece que se nos impone lo que hay que leer. Desde estas pequeñas grandes editoriales, más bien se sugiere, se recomienda. Y lo más importante, existe una relación mucho más directa entre editorial y lector. A través de las redes sociales, el contacto entre ambos es directo, lo que enriquece a los dos. Se atreven con autores apenas conocidos en España, o rescatan a clásicos o autores injustamente olvidados. 


Otro aspecto a reseñar dentro de estos pequeños grandes sellos, es que le dan una gran importancia al diseño. Se cuida especialmente la imagen de los libros y se vende como valor añadido. Es de agradecer que en los tiempos que corren, se trate de mantener vivo el libro como objeto.


Así por ejemplo tenemos un par de ellas que combinan estas dos alternativas, como por ejemplo la maravillosa editorial Salamandra, en cuyo catálogo figuran autores como Sandor Marai, Irene Nemerovsky o Zadie Smith, o la no menos brillante Libros del Asteroide que ha conseguido darme a conocer a autores como Robertson Davies, Chaves Nogales, Leo Malet, Miklos Banffy o recientemente a George V. Higgins. Luego están aquellas, que tienen un aire más marginal o underground, y que atesoran algunos de esos llamados escritores malditos. Dentro de esta corriente están la magnífica Sajalín con perlas como Edward Bunker, Hubert Selby Jr., Dan Fante o Bernard Malamud o Libros del Silencio con Robert Stone o Donald Ray Pollock. Así, podríamos añadir muchas más, Blackie Books, Impedimenta, Minúscula, Periférica, Alpha Decay, Nórdica, Alba Editorial, Errata Naturae, Global Rhythm o Libros del Zorro Rojo. No me quiero olvidar de una editorial que aunque más grande y con mayor fondo de catálogo que las anteriores, atesora calidad en grandes cantidades. Me refiero a Acantilado, una brillante editorial creada hace ya más de diez años y que aparte de publicar a maravillosos escritores como Zweig, Schulberg, Joseph Roth o Montaigne, cuida con especial mimo el diseño y las traducciones. Larga vida a estos valientes.

martes, 3 de enero de 2012

Cosecha del 2011

Aquí os dejo algunas de las lecturas favoritas que me acompañaron en 2011:

Libertad, Jonathan Franzen (Salamandra)

                                                       
La ley del silencio, Budd Shulberg (Acantilado)
                                                       

Knockemstiff, Donald Ray Pollock (Libros del Silencio)
                     

La fábrica de animales, Edward Bunker (Sajalín)


Fouché, Stefan Zweig (Acantilado)


Chump Change, Dan Fante (Sajalín)
                   

Los amigos de Eddie Coyle, George V. Higgins (Libros del Asteroide)
                 

                                                                                                                                                                                                           

lunes, 2 de enero de 2012

Érase una vez en América

Tuve cierto temor a la hora de comenzar a leer "Libertad". Mucho había oído hablar y sobre todo leído, acerca del que todo el mundo denominaba como libro del año, antes siquiera de ser publicado. Tantas alabanzas y buenas palabras suelen crearme cierta desconfianza y recelo. La etiqueta "libro del año", en la mayor parte de ocasiones, viene precedida de una importante campaña de marketing, bien orquestada desde alguna gran editorial, con el único fin de vender su producto. Por si fuera poco, el autor aparecía en la portada de la revista Time (son contados los escritores que han conseguido tal honor), la todopoderosa Oprah Winfrey se deshacía en halagos ante la última creación del autor de "Las correcciones", y la crítica especializada le daba su bendición. Pues bien, he de reconocer que este libro es la excepción que confirma la regla. Franzen ha escrito la novela total. "Libertad" es un gran crisol que abarca todos los temas universales. Porque esta novela habla por supuesto de amor y desamor, de infelicidad, de sueños frustrados, de poder y ambición, de sexo, y de todos aquellos males que afectan al ser humano hoy en día, como la incapacidad de comunicación, la corrupción, o el vacío de valores. 
                                     
                                               


Para ello nos narra la historia de la familia Berglund, a través de varias generaciones. Se nota la influencia de los grandes escritores rusos en la prosa de Franzen, cuando logra describir con realismo y rigor la sociedad de nuestros días. Y eso es lo que logra esta brillante novela, un fiel retrato de la actualidad. Pero "Libertad", es sobre todo una novela de personajes. La fuerza de la historia radica en la enorme profundidad que tienen todos sus protagonistas. Personajes dotados de una gran carga dramática y emotiva, aunque lejos de la sensiblería. Especialmente seductor es el personaje de Patty, esa infeliz y frustrada estrella del baloncesto universitario, vértice del triángulo amoroso sobre el cual gira gran parte de la novela, que sufre y duda entre sus dos amores, que no se entiende con sus hijos y que trata de encontrarle un sentido a su desdichada vida. Hermosa crónica gris de estos tiempos difíciles que vivimos.