Tuve cierto temor a la hora de comenzar a leer "Libertad". Mucho había oído hablar y sobre todo leído, acerca del que todo el mundo denominaba como libro del año, antes siquiera de ser publicado. Tantas alabanzas y buenas palabras suelen crearme cierta desconfianza y recelo. La etiqueta "libro del año", en la mayor parte de ocasiones, viene precedida de una importante campaña de marketing, bien orquestada desde alguna gran editorial, con el único fin de vender su producto. Por si fuera poco, el autor aparecía en la portada de la revista Time (son contados los escritores que han conseguido tal honor), la todopoderosa Oprah Winfrey se deshacía en halagos ante la última creación del autor de "Las correcciones", y la crítica especializada le daba su bendición. Pues bien, he de reconocer que este libro es la excepción que confirma la regla. Franzen ha escrito la novela total. "Libertad" es un gran crisol que abarca todos los temas universales. Porque esta novela habla por supuesto de amor y desamor, de infelicidad, de sueños frustrados, de poder y ambición, de sexo, y de todos aquellos males que afectan al ser humano hoy en día, como la incapacidad de comunicación, la corrupción, o el vacío de valores.
Para ello nos narra la historia de la familia Berglund, a través de varias generaciones. Se nota la influencia de los grandes escritores rusos en la prosa de Franzen, cuando logra describir con realismo y rigor la sociedad de nuestros días. Y eso es lo que logra esta brillante novela, un fiel retrato de la actualidad. Pero "Libertad", es sobre todo una novela de personajes. La fuerza de la historia radica en la enorme profundidad que tienen todos sus protagonistas. Personajes dotados de una gran carga dramática y emotiva, aunque lejos de la sensiblería. Especialmente seductor es el personaje de Patty, esa infeliz y frustrada estrella del baloncesto universitario, vértice del triángulo amoroso sobre el cual gira gran parte de la novela, que sufre y duda entre sus dos amores, que no se entiende con sus hijos y que trata de encontrarle un sentido a su desdichada vida. Hermosa crónica gris de estos tiempos difíciles que vivimos.

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